Mitos y leyendas de Galicia: Santa Compaña, meigas y Samaín
Pocas culturas de la península tienen un imaginario tan denso como la gallega. No es folclore de folleto: buena parte de estas creencias siguieron vivas en el rural hasta hace muy poco, y algunas se mantienen.
La Santa Compaña
La más conocida. Una procesión de almas en pena que recorre de noche los caminos, encabezada por un vivo obligado a portar una cruz o un caldero, que no recuerda nada al día siguiente y que solo se libera cuando encuentra a otra persona a quien pasarle la carga.
Anuncia una muerte próxima. La tradición dice que hay formas de escapar: trazar un círculo en el suelo y meterse dentro, o tumbarse boca abajo. Y no coger jamás lo que la procesión te ofrezca.
Las meigas
La frase que todo el mundo repite —eu non creo nas meigas, pero habelas hainas— resume bastante bien la relación gallega con lo sobrenatural: escepticismo declarado y prudencia por si acaso.
La meiga no es exactamente la bruja del imaginario centroeuropeo. Podía ser maléfica, pero también curandeira, capaz de deshacer el mal de ollo mediante conjuros y remedios. En muchos pueblos cumplía funciones que hoy asociaríamos a la medicina y la psicología populares.
Mouros y trasnos
Los mouros no tienen relación con los musulmanes: son seres míticos que, según la tradición, construyeron los castros y los dólmenes y guardan tesoros bajo tierra. Es la explicación popular a unos monumentos prehistóricos cuyo origen se había perdido.
Los trasnos son duendes domésticos traviesos, responsables de todo lo que desaparece en casa sin explicación.
El Samaín y la queimada
El Samaín es la fiesta de origen celta del final de la cosecha y de apertura del umbral entre vivos y muertos, con calabazas vaciadas y luces. En Galicia se ha recuperado con fuerza en las últimas décadas como alternativa cultural propia a Halloween.
La queimada, con su conxuro recitado mientras arde el aguardiente, es más reciente de lo que parece: el conjuro que se recita hoy fue redactado en el siglo XX. Eso no le quita ni un gramo de ceremonia.
Dónde sigue vivo
En la Costa da Morte, en los petroglifos y castros del interior, y en las romerías. El santuario de San Andrés de Teixido mantiene el dicho de que quien no va de vivo, va de muerto. Lo ubicas en la ruta por los pueblos de Galicia.
